octubre 31, 2023

Cómo alcanzar tus metas como emprendedor/a de manera consciente

Uno de los pilares del desarrollo personal es la fijación de objetivos para obtener el éxito. No obstante, creo que pese a ser algo tan simple, que no sencillo, no se explica de una forma fácil de llevar a la práctica, o al menos yo no he conseguido verlo así.

 

 

Uno de los pilares del desarrollo personal es la fijación de objetivos para obtener el éxito. No obstante, creo que pese a ser algo tan simple, que no sencillo, no se explica de una forma fácil de llevar a la práctica, o al menos yo no he conseguido verlo así.

 

Cuando marcamos objetivos concretos, medibles, alcanzables, relevantes y con un tiempo determinado, nos enfocamos en lograrlo, sin tener en cuenta, o tomar conciencia del proceso. Coincido en que es un punto clave para avanzar, pero no lo recomendaría como único punto de partida.

 

Me explico:
Supongamos que una persona quiere perder algo de peso. Hay dos formas muy diferentes de llegar al mismo objetivo. La primera es llegar habiendo realizado actividades específicas para ello (dieta estricta, ejercicio, etc), y la segunda es haberse convertido en la persona que puede crear ese resultado.

 

Me gusta usar el ejemplo del baile. Puedes aprender la coreografía de tu canción preferida, pero eso no significa que sepas bailar. Antes de trabajar para lograr un objetivo, debes convertirte en la persona capaz de crear el resultado que deseas. En caso contrario, es muy posible que el cambio no sea sostenible en el tiempo y volvamos al punto de partida.  

 

Convertirse en la persona que quieres ser suele llevar tiempo, y no creo en los cambios radicales de un día para otro. Al menos a mi no me han funcionado. En su lugar, he aprendido a disfrutar cada día del proceso, sabiendo que cada día estoy aportando un punto a lo que quiero conseguir.

 

Las primeras semanas, e incluso meses, tu única acompañante será la convicción de que estás en el camino correcto, sin embargo, pasado este tiempo, comenzarás a ver los primeros resultados, y esa convicción se verá reforzada.  

 

Si quieres ponerte en forma, puedes apuntarte al gimnasio, comprarte la ropa y planificar ir al menos tres días por semana una hora y media. Es probable que no dure más de un mes. Otra opción es incluir en tu vida el hábito de hacer ejercicio, poco a poco. Coge tus viejas zapatillas de deporte y sal a andar, elige tu circuito y trabájalo. Ponte a prueba de vez en cuando, prueba a incluir alguna carrera corta en tu paseo.

 

El valor de nuestra decisión comienza a generarse desde el primer minuto que comenzamos la acción, aunque se quede en una caminata de diez minutos. Hemos traspasado la barrera más resistente. 

 

Debemos repetir esta acción tantos días como sea posible hasta convertirla en un hábito.

 

Si además incrementamos el tiempo o la intensidad de nuestras rutinas, estaremos avanzando doblemente, pero el primer requisito, repito, es incorporar el hábito a nuestra vida. En estos momentos la constancia es mucho más importante que la intensidad, que, sin darnos cuenta, iremos incrementando, a la vez que la constancia se vuelve algo cada vez más automático. 

 

Todo cambia constantemente, repito todo, según tu mentalidad. Te cabreas🤬 o te alegras🥳

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